Crece el temor en el PSOE ante una debacle electoral total el 22-M Los análisis socialistas más pesimistas contemplan perder todas sus comunidades

A medida que se aproximan las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo –y apenas quedan ya dos meses–, se está incrementando el temor en el PSOE a una debacle histórica y total. José Luis Rodríguez Zapatero intentó animar a los suyos el sábado, por enésima vez, para que no tiren la toalla por anticipado y salgan a pelear. Pero, pese a los intentos de levantar la moral y las ironías de que el PP gana encuestas y el PSOE elecciones, lo cierto es que los sondeos internos y externos siguen reflejando un monumental batacazo. Tanto es así, que los análisis socialistas más pesimistas no sólo no contemplan arrebatar ninguna comunidad al PP –ni mucho menos Madrid o Valencia– sino incluso perder todos los gobiernos autonómicos que están en su poder y también algunas de las principales ciudades. Tras haber sido desalojados en Catalunya y Galicia, y pese a conseguir Euskadi –en los tres casos con pactos “contra natura”, según diversas sensibilidades del PSOE–, los socialistas contemplan ahora un sangrante parte de bajas. El único consuelo es que al menos todavía no hay elecciones en Andalucía, donde el PP también sube como la espuma. Augurar un panorama tan sombrío es una manera de ponerse la venda antes que la herida, de forma que si al final mantienen alguna comunidad puedan resaltarlo como una inmensa victoria. Pero sus previsiones, hoy, son demoledoras.
Castilla-La Mancha. Mariano Rajoy ha puesto la directa para que el triunfo de María Dolores de Cospedal en este tradicional feudo socialista sea su trampolín definitivo a la Moncloa. El escaño impar de Ciudad Real, y que se resuelva el empate en Guadalajara tienen la clave. El actual presidente, José María Barreda, considera que su principal lastre en estas elecciones es Zapatero. Por eso intenta tomar distancia y marcar perfil propio. Pero muchos temen que ni por esas. Existe mucho nerviosismo.
Aragón. Pese a que José Blanco presionó al todavía presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, para que optara de nuevo a la reelección, no lo consiguió. Esa decisión de Iglesias, y su relevo por la candidatura de Eva Almunia, puede suponer que el PSOE pierda el gobierno de Aragón, según un temor ya muy extendido. Queda el salvavidas de los pactos postelectorales. Pero algunos presienten que ni aún así.
Baleares. El futuro del multipartito que mantiene al socialista Francesc Antich en el poder es imprevisible. El escenario postelectoral puede ser muy complejo, pero algunos en el PSOE también auguran que pueden perder Baleares. Aunque les da rabia que escándalos de corrupción como el de Jaume Matas no le vaya a pasar una elevada factura electoral al PP. Claro que lo mismo lamentan por los escándalos que han salpicado al PP en Valencia y en Madrid.
Asturias. El relevo del actual presidente, Vicente Álvarez Areces, por la candidatura de Javier Fernández, le parecía al PSOE una garantía de continuidad en el gobierno de Asturias mientras el PP andaba enredado en sus líos internos. Pero el cisma en el PP provocado de nuevo en Asturias por Francisco Álvarez-Cascos, y su propia candidatura, lejos de dar más bazas al PSOE le ha puesto al borde del precipicio. “Si PSOE e IU no suma, Cascos y el PP sí”, lamentan.
Extremadura. Guillermo Fernández Vara parecía la última esperanza blanca del PSOE en estas autonómicas. El último mohicano. Extremadura se mantendría, seguro, y Vara además quedaría muy reforzado en el futuro del PSOE... Pero con el paso del tiempo, han comenzado las dudas. Hay sondeos inquietantes.
Barcelona. Cuando una encuesta interna avisó al PSOE de que, con Jordi Hereu de candidato, el PSC podía pasar a ser la tercera fuerza política en Barcelona, por detrás de CiU e incluso del PP, confiaron en que Montserrat Tura ganara las primarias y pudiera actuar como revulsivo electoral. Pero Tura perdió.
Sevilla. La salida del alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y su relevo por la candidatura de Juan Espadas –Alfonso Guerra se negó en redondo siquiera a que se lo plantearan–, fue bienvenida en Ferraz. Ahora bien, que alberguen más temores a perder Barcelona que Sevilla no quiere decir que no vean también a la capital hispalense en el aire.

CiU no se fía de Rajoy

Las palabras del presidente del PP, Mariano Rajoy, que en una entrevista publicada ayer en La Vanguardia afirmaba estar dispuesto a escuchar la propuesta de pacto fiscal de CiU, no convencen a la federación nacionalista. “Cuando se acerca una campaña electoral enseñan la patita blanca, pero todo el mundo debe recordar lo que supuso para Catalunya las mayorías absolutas del PP y del PSOE”, advierte el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida. Quien también propone la receta para evitar que esto suceda: “La única manera de evitar que el PP obtenga una mayoría absoluta, y en consecuencia, ignore y maltrate a Catalunya, es votar a CiU y no al PSC, que está en descomposición”.
Tampoco tranquilizan las buenas palabras de Rajoy a la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, para quien “PSOE y PP son iguales”. Ortega está convencida de que “quien sí defenderá los intereses de Catalunya, como ha hecho siempre, es CiU. Por eso pedimos el apoyo de toda la oposición y de la sociedad civil”.
En la misma línea ahonda el presidente del grupo parlamentario de CiU, Oriol Pujol, que subraya que “la única capaz de torcer la voluntad de PP y PSOE es CiU”.

fuentes lavanguardia.es

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